🔍 ¿Por qué existe la brecha salarial?
La brecha salarial no es un hecho aislado, sino un problema estructural que acompaña a la mujer durante toda su trayectoria profesional.
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Segregación Ocupacional: Existe una división entre «trabajos de hombres» y «trabajos de mujeres». Los sectores feminizados (limpieza, cuidados, comercio) están peor valorados y remunerados que los masculinizados (construcción, industria), a pesar de tener exigencias similares.
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La Trampa de la Parcialidad: Las mujeres ocupan mayoritariamente los contratos a tiempo parcial. En muchos casos es una parcialidad «involuntaria» que limita la autonomía económica y la cotización futura.
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Desvalorización de lo Feminizado: Tareas como limpiar o cuidar se perciben socialmente como habilidades «innatas» y no como cualificaciones profesionales, lo que justifica salarios más bajos en los convenios.
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El Techo de Cristal (Segregación Vertical): Las mujeres suelen estar en las categorías base. Los puestos de coordinación y mando siguen estando mayoritariamente ocupados por hombres, incluso en sectores feminizados como el telemarketing.
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El Fracaso de la Conciliación: El modelo actual de conciliación (excedencias y reducciones de jornada) supone pérdida de salario. Como las mujeres cobran menos, son ellas quienes «eligen» conciliar, aumentando su precariedad.
🚩 Nuestras Propuestas para la Lucha
No queremos parches, queremos un cambio radical en el sistema productivo y reproductivo.
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Corresponsabilidad frente a Conciliación: Debemos pasar de «conciliar» (que recae en la mujer) a la corresponsabilidad real: reparto equilibrado de tareas en el ámbito privado y políticas públicas que garanticen el cuidado.
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Valoración del Trabajo Feminizado: Es urgente revisar las categorías profesionales en los convenios colectivos. A igual valor de trabajo, igual salario. No puede haber una diferencia de 3.000€ anuales entre un peón de obra y una limpiadora por tareas equivalentes.
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Red Pública de Cuidados: Exigimos una red universal y gratuita de servicios públicos (escuelas 0-3 años, centros de día y dependencia pública). El cuidado no puede ser una carga familiar que expulse a las mujeres del mercado laboral.
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Reducción de la Jornada Laboral: Trabajar menos para trabajar todas y todos. Una jornada de 35 o 32 horas sin reducción salarial permitiría repartir el empleo y facilitar el tiempo para la vida y los cuidados.
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Refuerzo de las Pensiones Mínimas: Aumentar las pensiones no contributivas (mayoría mujeres) para equipararlas a los ingresos mínimos dignos. Nadie debería ser pobre por haber dedicado su vida a cuidar.
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Folleto_Brecha_Salarial_Charla_PCE_03022026
