Camaradas, vecinas y vecinos de Valladolid:
Este 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGTBI, el Partido Comunista de España (PCE) vuelve a salir a las calles. Y lo hacemos recordando que el Orgullo no nació como una fiesta despolitizada y patrocinada por multinacionales, sino como una revuelta de la clase trabajadora. Nació en Stonewall, liderado por las personas más marginadas, oprimidas y precarizadas del colectivo, para hacer frente a la represión policial, al sistema capitalista y al patriarcado.
Hoy, ese espíritu combativo de barricada es más necesario que nunca. Asistimos a un aumento organizado y alarmante de la extrema derecha, que ha convertido a las personas LGTBI en el blanco principal de su ofensiva reaccionaria. La entrada de estas fuerzas en las instituciones, sistemáticamente blanqueadas por la derecha tradicional, ha servido como altavoz para discursos de odio que buscan devolvernos al armario, a la clandestinidad y al miedo.
Estos discursos reaccionarios no se quedan en las tribunas parlamentarias o en las redes sociales; tienen consecuencias directas, dolorosas y violentas en nuestras calles. La constante legitimación del odio por parte de la extrema derecha es la culpable directa y material de que las agresiones contra las personas del colectivo se hayan disparado. No son casos aislados ni reyertas nocturnas. Según recoge el reciente informe Estado del Odio 2026 elaborado por la Federación Estatal LGTBI+, las agresiones físicas contra el colectivo se han triplicado en los últimos dos años, y más de un 16 % de las personas LGTBI en España han sufrido algún tipo de violencia física o verbal en el último año. Nos insultan, nos acosan y nos agreden por ser quienes somos y por amar a quien amamos, mientras los discursos fascistas otorgan una inaceptable impunidad moral a los agresores.
Frente a esta barbarie reaccionaria, desde el PCE en Castilla y León reivindicamos alto y claro un Orgullo LGTBI de clase. Porque sabemos perfectamente que la LGTBifobia no golpea a todos por igual. Mientras quienes pertenecen a las clases altas pueden comprar su seguridad, su intimidad o su aceptación, es la juventud trabajadora, las personas migrantes, las mujeres lesbianas y las personas trans de nuestros barrios obreros y de nuestro entorno rural quienes sufren la peor parte de la precariedad laboral, el acoso y la violencia en las calles. El capitalismo intenta vaciar de contenido nuestra lucha, envolviendo la explotación en banderas arcoíris —en un cínico ejercicio de pinkwashing— para vender productos una vez al año, mientras en los centros de trabajo se nos sigue discriminando o despidiendo por nuestra orientación sexual o identidad de género.
No hay liberación sexual ni de género sin liberación de clase. No nos sirve un Orgullo de escaparate y consumo si no podemos pagar el alquiler, si nuestra sanidad pública colapsa o si tenemos miedo de volver a casa de noche por las calles de Valladolid.
Hacemos un llamamiento a la clase trabajadora, a los movimientos sociales y a toda la ciudadanía castellanoleonesa a organizarse y a llenar las calles. A construir un muro antifascista inquebrantable frente a los discursos de odio de la extrema derecha. A defender con uñas y dientes los derechos conquistados y a pelear por todo lo que nos pertenece.
Por la diversidad, por los derechos de la clase obrera, por una vida libre de violencia y explotación.
¡Viva el Orgullo de clase!
¡Viva la lucha de la clase trabajadora!
Valladolid, 26 de junio.
Partido Comunista de España (PCE) – Valladolid
