
MANIFIESTO: ¡VENEZUELA NO ESTÁ SOLA! – CONTRA EL ZARPAZO IMPERIALISTA Y EN DEFENSA DE LA SOBERANÍA POPULAR
Compañeras y compañeros:
Hoy, domingo 4 de enero, nos concentramos en esta Plaza de la Libertad con el corazón encogido por la rabia, pero con la determinación inquebrantable de quienes no aceptan la injusticia. La detención ilegal del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros no es solo un ataque contra un hombre o un gobierno; es una agresión vil y criminal contra la soberanía de los pueblos y un golpe directo al corazón de la legalidad internacional.
Desde los movimientos sociales, feministas, organizaciones políticas que hoy estamos aquí, denunciamos que Estados Unidos ha decidido, una vez más, pisotear las normas más elementales de la convivencia entre naciones. No estamos ante un proceso judicial, sino ante un secuestro internacional ejecutado por el imperio.
Es fundamental que no caigamos en el error de personalizar esta agresión. El problema no tiene un solo nombre, sea este Donald Trump o cualquier otro inquilino de la Casa Blanca. Lo que hoy enfrenta Venezuela es la maquinaria de guerra y expolio del imperialismo estadounidense.
Esta agresión responde a una lógica sistémica: la necesidad del capital de controlar los recursos energéticos y de aplastar cualquier alternativa política que no se arrodille ante sus intereses. Estados Unidos sigue empeñado en tratar a América Latina como su «patio trasero», resucitando la caduca y colonial Doctrina Monroe. Pero desde aquí les decimos: ¡Latinoamérica es un territorio libre y soberano, no el jardín de Washington!
La agresión que denunciamos hoy —que ha incluido bombardeos y el uso de la fuerza bruta— es una muestra de la descomposición moral de un imperio que, al verse en declive, recurre al terrorismo de Estado. Han ignorado a la ONU, han ignorado la autodeterminación de los pueblos y han puesto en riesgo la paz mundial.
La resistencia bolivariana es hoy la vanguardia de la lucha anti-imperialista mundial. Si permitimos que Venezuela caiga, permitimos que el derecho del más fuerte se imponga sobre la voluntad de las mayorías. Por eso, alzamos hoy la voz: porque son las mujeres y el pueblo trabajador quienes sufren con mayor crudeza las sanciones, los bloqueos y la violencia de las bombas.
Desde esta Plaza de la Libertad, exigimos:
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La libertad inmediata e incondicional del presidente Nicolás Maduro y de su mujer Cilia Adela Flores
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El cese total de la agresión militar y el levantamiento de todas las sanciones económicas que asfixian al pueblo venezolano.
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El respeto absoluto a la voluntad popular expresada en las urnas y a la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela.
Hoy estamos aquí por una cuestión de dignidad humana. Estamos aquí porque sabemos que la lucha de Venezuela es nuestra lucha. Defender a Venezuela hoy es defender la posibilidad de un mundo donde los pueblos decidan su propio destino sin la bota de un marine sobre su cuello.
¡Basta de injerencia imperialista! ¡Fuera las manos de EE.UU. de Venezuela! ¡Viva la solidaridad internacionalista! ¡Venezuela vencerá!

