
El PCE condena el enroque de PP y Vox en Valladolid, rechaza la equidistancia institucional y denuncia el fraude técnico del borrado de la violencia de género
Desde el Partido Comunista de España (PCE) en Valladolid manifestamos nuestra más enérgica condena ante la actitud adoptada por el equipo de gobierno municipal de PP y Vox, quienes se han enrocado de forma sectaria en su negativa a reconocer y nombrar la violencia de género en el nuevo protocolo de acceso a la vivienda social.
La reciente reunión del Consejo Municipal de las Mujeres, marcada por la lógica y necesaria marcha de más de una decena de agrupaciones en señal de protesta, pone de manifiesto la deriva reaccionaria que el consistorio vallisoletano está imponiendo bajo el rodillo de la extrema derecha y la absoluta complicidad del Partido Popular.
Una falsedad técnica: la trampa de sustituir género por violencia doméstica
Frente a la excusa interesada del Ayuntamiento de que la sustitución del concepto de violencia de género por el genérico de violencia doméstica «amplía» supuestamente los casos amparados, el PCE respalda y hace suyas las advertencias de las expertas de la Agrupación de Mujeres Abogadas de Valladolid.
Tal y como han denunciado desde la abogacía especializada, este cambio normativo va directamente en contra de los fundamentos de la Ley de Violencia de Género y genera un profundo desamparo. Lejos de proteger a más personas, este artificio legal deja deliberadamente fuera a aquellas víctimas que no han llegado a convivir o que ya no conviven con el agresor, ignorando la realidad estructural de las relaciones de pareja y la jurisprudencia consolidada.
Sustituir este concepto no es un mero debate semántico: es un intento deliberado de invisibilizar la violencia machista estructural, desprotegiendo de manera directa a las mujeres en situación de vulnerabilidad para blanquear los discursos negacionistas de la ultraderecha.
«Negar el nombre de la violencia de género es negar la realidad para justificar su impunidad. La vivienda social debe ser un derecho blindado para proteger a las mujeres víctimas del machismo, no un terreno para la pinza ideológica de la ultraderecha y la derecha colaboracionista.»
Contra la equidistancia y el blanqueamiento institucional
Asimismo, desde el PCE denunciamos y criticamos la tibia postura adoptada por sectores del Gobierno central —como la mostrada recientemente por la ministra de Vivienda al intentar «eludir la polémica» en su visita a la ciudad y minimizar la gravedad del cambio—.
Quitarle importancia a esta agresión institucional bajo el pretexto de una supuesta gestión técnica o neutral es una dejación de funciones inaceptable. No cabe la equidistancia ni el apaciguamiento frente al negacionismo machista: blanquear o restarle peso político a la eliminación del término «violencia de género» facilita el avance de la extrema derecha y desampara la lucha estructural por los derechos de las mujeres. La respuesta del Estado y de todas las administraciones debe ser de confrontación frontal contra cualquier intento de retroceso en los derechos conquistados.
Nuestras exigencias y compromiso
Ante este atropello institucional, desde el Partido Comunista de España exigimos:
La retirada inmediata del nuevo protocolo de vivienda social y la restitución explícita de la categoría de víctimas de violencia de género, atendiendo a los criterios jurídicos de las abogadas expertas para no dejar fuera a ninguna mujer por motivos de convivencia.
El cese de la dejación de funciones del Partido Popular, que asume y normaliza la agenda ideológica de Vox al frente del Ayuntamiento de Valladolid.
Una posición institucional firme y sin ambigüedades por parte del conjunto de administraciones públicas, desterrando cualquier tentación de normalizar o restar importancia al borrado de la violencia machista.
El refuerzo de los recursos públicos destinados a la protección integral de las mujeres, vinculando la vivienda pública como una herramienta fundamental de emancipación y salida de las redes de violencia machista.
El PCE reafirma su compromiso inquebrantable con las calles, con el tejido asociativo y feminista de Valladolid, y con la defensa de los servicios públicos al servicio de la clase trabajadora y de las mujeres. Sin igualdad real no hay democracia, y sin nombrar la violencia machista no hay solución posible.



